Bienvenido
Bienvenido a "Descargas del Alma", espero que podamos compartir canalizaciones, poesía, pensamientos, meditaciones, cuentos, historias, visiones, misiones... en definitiva, todo contacto que hayamos tenido, tengamos o vayamos a tener con la "Memoria Universal"... Nos miramos, FE.
jueves, 27 de octubre de 2022
Las cien...
Enciendo el computador, conecto los audífonos y me sumerjo en una música suave, busco las palabras de mi ciudad.
Esa que está rodeada de cerros por los lados, de smog por arriba, de pavimento por abajo y la cruza un río.
La gente pinta sus calles con sangre y sueños, pero no se detiene a mirarse a los ojos.
Bocinas y semáforos daltónicos a derechas e izquierdas se retuercen en cada esquina.
Los pasos van arando las calles, cada lágrima es una semilla, los edificios espantan palomas bajo las sombras del sol.
Apago el computador, ya tengo las cien palabras.
(FE-2022)
domingo, 9 de octubre de 2022
El viaje...
El tiempo y el espacio se expanden desde el centro de cada célula, queriendo mezclarse con la esencia de cada vida y de cada muerte.
Los límites entre lo que se ve y lo que no se ve, se vuelven difusos en un horizonte colorido por las conjunciones de soles y planetas olvidados.
Las voces cantan a una lluvia de estrellas que se descuelgan de la noche, como los ojos ocultos de nuestras caras que brillan en el silencio.
El cuerpo se diluye en los pensamientos de la tierra y un abanico luminoso se abre a los suspiros que resonaron con el vacío, lo único real.
En los aromas del amanecer se van pintando los pasos que el destino dibujó en los espejos de la realidad para el despertar de los sentidos.
(FE-2022)
viernes, 2 de septiembre de 2022
Norte.....
En el aire viajan los versos de deseos añejos, esperanzas de dolores tatuados en las nubes, discurso afónico de voces silenciadas en el juego de la mecánica racional, espejismo de oasis envenenados por el pudor a la generosidad de la tierra.
Los cantos invocan recuerdos que se desangran delineando los ojos cansados del discurso monocromático del progreso, definición disonante del espacio entre las letras del tiempo, exhalación de los latidos del sol.
La censura de las ideologías dibuja transientes sobre las bocas que convolucionan en los oídos, nadie se viste de todo y todo de nadie, así cada beso se ahoga en un dogma y desde las estrellas el horizonte se desgarra en danzas invisibles de la luna.
Escribo caminando sobre las nubes, mis pies acarician la nada, mi rostro se viste de una suave brisa que las manos juegan a darle nuevas formas, arriba y abajo pierden sentido al no estar ni arriba ni abajo, transposición de realidades, suspiro del silencio.
(FE-2022)
Los cantos invocan recuerdos que se desangran delineando los ojos cansados del discurso monocromático del progreso, definición disonante del espacio entre las letras del tiempo, exhalación de los latidos del sol.
La censura de las ideologías dibuja transientes sobre las bocas que convolucionan en los oídos, nadie se viste de todo y todo de nadie, así cada beso se ahoga en un dogma y desde las estrellas el horizonte se desgarra en danzas invisibles de la luna.
Escribo caminando sobre las nubes, mis pies acarician la nada, mi rostro se viste de una suave brisa que las manos juegan a darle nuevas formas, arriba y abajo pierden sentido al no estar ni arriba ni abajo, transposición de realidades, suspiro del silencio.
(FE-2022)
miércoles, 25 de mayo de 2022
Las hojas no se caen, se sueltan...
Ninguna hoja “se cae” sino que llegado el viento de otoño inicia la danza del soltarse.
Cada hoja que se suelta es una invitación a desprendernos de lo que ya cumplió su ciclo con nosotros.
Las hojas no caen, se desprenden en un gesto de generosidad y sabiduría:
La hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire, sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella
es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un canto de libertad que nos conecta con esa energía renovadora para nosotros que somos “árboles humanos”.
Cada hoja al aire te está susurrando al oído del alma ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!.
Cada hoja que se desata queda unida a la brisa de su propia libertad y con ella la promesa de una próxima primavera.
En este tiempo, aunque no sea otoño afuera, puede ser que estés viviendo un otoño interno! necesitamos sumarnos a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso que resistirse a la renovación.
Sólo las hojas que se resisten, las que tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.
Soltemos y entreguemos lo que hemos sido, para ver nacer lo que podemos Ser!
Autor: desconocido
Cada hoja que se suelta es una invitación a desprendernos de lo que ya cumplió su ciclo con nosotros.
Las hojas no caen, se desprenden en un gesto de generosidad y sabiduría:
La hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire, sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella
es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un canto de libertad que nos conecta con esa energía renovadora para nosotros que somos “árboles humanos”.
Cada hoja al aire te está susurrando al oído del alma ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!.
Cada hoja que se desata queda unida a la brisa de su propia libertad y con ella la promesa de una próxima primavera.
En este tiempo, aunque no sea otoño afuera, puede ser que estés viviendo un otoño interno! necesitamos sumarnos a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso que resistirse a la renovación.
Sólo las hojas que se resisten, las que tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.
Soltemos y entreguemos lo que hemos sido, para ver nacer lo que podemos Ser!
Autor: desconocido
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