Bienvenido


Bienvenido a "Descargas del Alma", espero que podamos compartir canalizaciones, poesía, pensamientos, meditaciones, cuentos, historias, visiones, misiones... en definitiva, todo contacto que hayamos tenido, tengamos o vayamos a tener con la "Memoria Universal"... Nos miramos, FE.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Postergación...

La postergación originada en la compasión es un acto puro y liberador, porque proviene desde el amor primordial, divino.

Si la postergación no viene desde la compasión, es un acto del ego, que te victimiza, por lo tanto, que coarta tu libertad, estancándote y llenándote de resentimiento y confusión.

Si la postergación nace de la compasión es movimiento, crecimiento y liberación, es el máximo acto de desapego, por lo cual, es el mayor y más luminoso de los amores.

Que tu ego no te nuble, ni embriague tus sentidos con sentimientos ilusorios.

(FE-2013)

Nota: desde los Registros Akáshicos.

martes, 24 de septiembre de 2013

El peso del rencor...

El tema del día era el resentimiento, y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas.
Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mi.
Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila sentimental. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando me llenaba de resentimiento, aumentaba mi estrés, no dormía bien y mi atención se dispersaba.
Perdonar y dejarlas ir me lleno de paz y calma, alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas, pero que finalmente nos termina envenenando.
Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.
El perdón es una expresión de amor.
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. 
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causan dolor o enojo.
La falta de perdón te ata a las personas con el resentimiento. Te tiene encadenado. La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario. Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo, por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
La declaración del perdón es la clave para liberarte. 
¿Con qué personas estás resentido? 
¿A quiénes no puedes perdonar? 
¿Eres tú infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos? 
Perdona para que puedas ser perdonado, recuerda que con la vara que mides, serás medido....
Aligera tu carga y estarás más libre para moverte hacia tus objetivos.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

40 años después...


Después de un regional de coaching ontológico en que expuso mi mujer sobre "Afirmaciones y Declaraciones", me quedé pegado con la siguiente pregunta: ¿por qué esperar a que te pidan perdón, si tú lo puedes ofrecer?

Sólo un acto así realmente nos liberará, porque viene desde la compasión, desde lo más profundo de nuestro ser, lo otro, no, porque viene desde nuestro ego, que no es per se malo, sólo que siempre genera que nos excusemos culpando a otros para no mirarnos. 


Así que primero debemos ofrecernos el perdón, a nosotros mismos, por todo lo que hicimos y lo que no, consciente o inconscientemente, para luego, ofrecer el perdón a los demás, por lo que hicieron y lo que no, conscientes o inconscientemente. 

Por lo anterior, siento, quizás al revés de muchos, que sólo una vez que ofrezcamos nuestro perdón podrá haber verdad y justicia, porque de esa forma podremos tener una mirada sana y constructiva, sin odios y resentimientos mutuos, que nos permitirá sentirnos livianos para conversar y así poder decirnos todo, mirándonos a los ojos, por el mayor bien y beneficio mutuo. 

Poner la verdad y la justicia como requisito al perdón, genera círculos viciosos difíciles de cortar y que nos estanca en sentimientos, pensamientos y energías oscuras.

Otra cosa que siento es que cuando se habla de verdad y justicia, muchas veces parece más a revancha o venganza (de ambos lados), perdiéndose el sentido del acto de reconciliación. 

Estoy consciente que el acto de ofrecer el perdón antes de la verdad y la justicia, suena a imposible, pero de lo imposible surgen los desafíos, las oportunidades, los ideales, la vida misma. 

Nuestras acciones son causas y efectos de otras acciones, y viceversa, por lo cual debemos ser responsables, coherentes, consistentes y conscientes, sino qué sociedad y país heredarán nuestros hijos? y sus hijos?... hasta cuándo seguiremos avivando una energía que no nos permite avanzar y que sigue fomentando la desigualdad, el abuso, la intolerancia... 

Que tengan una tarde mansa y tranquila para reflexionar sobre la sociedad y el país que queremos construir, que nos merecemos, que nuestros hijos exigen.

(FE-2013)

martes, 3 de septiembre de 2013

Asuntos pendientes...

Normalmente la agonía y el dolor de los enfermos se prolonga más allá de lo sano y lo natural, porque ni ellos ni sus familiares y/o amigos y/o doctores... están listos para soltarse mutuamente, porque hay asuntos pendientes (miedos y egos) y ninguno se atreve a ponerles fin, por creer que pueden producirse más daños/dolor en ellos y entre ellos.
Hay un ejercicio para liberar asuntos pendientes y que es, más o menos, el siguiente:
  • Lo primero es que debes motivarte en sacar a fuera todos esos pensamientos y sentimientos negativos, para poder entenderlos y, así, trabajarlos, de modo de resolverlos, para luego liberarlos.
  • Luego, debes visualizar con los ojos de tu mente a la persona con quien quieres trabajar aquellos asuntos pendientes.
  • Una vez visualizada, debes cambiar esa imagen por la más luminosa que puedas ver con los ojos del corazón, sin más juicios o prejuicios que, en esa representación, esa persona está absolutamente abierta y receptiva a lo que le tengas que decir, es decir, está con una real disposición a comunicarse y a resolver los temas pendientes entre ambos, lo cual también te permitirá a ti entrar en un espacio placentero para el diálogo.
  • Así, en ese espacio de plena confianza mutua y cálida acogida, debes decirle a esa persona todo lo que necesites y debas decirle, explicándole de la forma más clara posible todos los asuntos pendientes, con todos los sentimientos y dificultades asociados, así como todo tu dolor... suelta todo, no te reprimas, debes ser honesto contigo mismo para serlo con la otra persona.
  • Ahora, si ya sientes que le has dicho todo, debes tomar un papel y escribir todas esas reflexiones/meditaciones hasta que no quede nada.
  • Cuando termines, inmediatamente, escribe (sin pensar ni emitir juicios) las respuestas que te daría la otra persona. Recuerda que estás hablando con su imagen más luminosa y pura, la más cariñosa y gentil, la más abierta y comunicativa.
  • Continúa con este diálogo hasta que definitivamente no quede nada.
  • Entonces, verifica si la conversación está terminada, consultando con lo más profundo de tu ser, si ya eres capaz de soltar el pasado, de corazón y con verdad, con agradecimiento y con perdón, manso y tranquilo, en paz.
  • Cuando lo hayas conseguido, visualiza a la persona dándose la vuelta para irse y déjala ir, suéltala recordando conservar ese amor que una vez se cruzó entre Uds. y que te dejó un cálido recuerdo, con lo mejor de lo vivido y compartido, en tu corazón y para siempre.
  • Por último, si quieres, puedes leerle esta carta en voz alta a un amigo u otra persona, y verás/sentirás cómo se ha generado un cambio en ti.
Para cerrar el proceso yo te recomendaría tomar la carta y quemarla, junto a una foto de esa persona y alguna prenda de vestir (o algo que le pertenezca), bajo la Luna llena, agradeciéndole por su luz, que rompe la oscuridad de la noche, para mostrarte tu camino más allá de cualquier distracción.

(FE-2013)